miércoles, 26 de diciembre de 2012

RELATO: ICE (1ª parte)

 Lo había conseguido. Toda las investigaciones y el esfuerzo de más de 8 años por fín habían dado sus frutos tras muchos fracasos y decepciones. Su nombre era Paul Johnson,  trabajaba como científico al servicio de los servicios de Inteligencia de los Estados Unidos de América. Corría el año 2035. El mundo se sumía en una nueva guerra fría entre China y los países occidentales, encabezados por EEUU. Pero, a diferencia de la Guerra Fría del siglo anterior, basada en los avances en el ámbito nuclear y espacial, ésta se basaba en una carrera hacia la física molecular y la biotecnología, que mal usadas podían ser armas mucho más poderosas y destructivas.

  Paul trabajaba en un laboratorio secreto en las afueras de Chicago. Había contribuído a numerosos avances y descubrimientos pero su investigación personal había comenzado cuando, falto de ideas, encontró por casa una de sus novelas de ciencia ficción favoritas cuando era joven "Cat's Cradle" de Kurt Vonnegut. En esa novela, un científico descubría una molécula, de nombre Ice-9, capaz de convertir el agua en hielo con sólo el contacto cuando la temperatura era menor de 46ºC. Al principio Paul, probó para obtener una molécula similar pero vio que eso era imposible. No obstante, no se rindió y siguió adelante. Tras muchos intentos, un día decidió desarrollar una molécula que alterara los enlaces del hidrógeno del agua y por fín, su búsqueda dio resultado. Había descubierto el Ice-9. 

  Lo tenía ante sí. El Ice-9, aunque en su investigación Paul siempre lo llamó Vonnegut, en honor al escritor que le dio la inspiración. Eran las 3 de la madrugada y nadie quedaba ya en el laboratorio salvo algún que otro vigilante. Sintió la necesidad de probarlo. Sabía que con sus anotaciones podría volver a reconstruir la molécula cuando quisiera. Pero no tenía nada a mano. Ni un botellín ni un vaso de agua y por supuesto no quería probarlo en el lavabo pues era demasiado peligroso. El poder de la molécula podría extenderse por las cañerías y afectar a todo el país. Sabía que el poder de destrucción de lo que había creado era inmenso. En pocos instantes, toda una gran superficie de agua podía ser congelada si la molécula la tocaba. Ésto sólo sucedía con el agua dulce puesto que la sal del agua marina impedía la acción que la molécula tenía sobre los enlaces de hidrógeno.

 Fue entonces cuando reparó en el café que se había preparado hacía un rato para mantenerse en vilo. Ya estaba frío pero le vino a las mil maravillas para probar su nuevo descubrimiento. ¡Éxito! Al segundo el café estaba completamente congelado. La molécula Vonnegut funcionaba. La satisfacción era máxima, al igual que el cansancio. Decidió recoger todo y marcharse a casa. Al día siguiente tendría que informar a Mark. Mark Palmer era el agente del FBI que se encargaba de supervisar y controlar los avances del laboratorio. No sólo eso, también era un buen amigo de Paul. De niños eran vecinos y se habían criado juntos y, es gracias a la confianza y la ayuda de Mark, que Paul tuviera un trabajo dónde pudiera hacer lo que más quería y, por qué no decirlo, con un muy buen sueldo.

 Cuando llegó a casa eran las 5 de la madrugada. El portero de su edificio, Oscar, estaba durmiendo, por lo que no estaba para abrirle la puerta. Al día siguiente era domingo por lo que podría dormir más. Cuando se levantó eran casi las 3 del mediodía. Sin duda, fue un descanso merecido. Decidió tomarse ese día de relax. Ya avisaría y daría parte a Mark el lunes... Llamó a su novia Mary para tomar un café por la tarde e ir al holocine. No le dijo nada de su descubrimiento. Pasaba la mayor parte de su vida entre fórmulas y probetas y su novia era la única salida a esa vida. Ella y el hermano mayor de Paul, Robert. Rob le llamó como siempre que había partido de los Bulls. En este caso, la videollamada llegó a las 8 de la tarde. Para un día que podía, Paul no se lo pensó y fue con su hermano al United Center para ver el partido. El día era redondo. Los Bulls ganaron a los Boston Celtics. Nada podía salir mal. 

 Cuando llegó a casa a las 11 de la noche, algo no iba como de costumbre. Oscar no estaba allí para abrir la puerta, lo cuál era muy extraño por parte del servicial portero que nunca dejaba su puesto de trabajo hasta que acababa su jornada a medianoche. No obstante, siguió su camino hacia el ascensor hasta que reparó en un gran charco que doblaba la esquina del hall. Era oscuro. Era sangre...

 El miedo le invadió. No sabía si seguir o dar la vuelta y correr. Tomó todo el coraje que tenía y se acercó al charco para ver la causa del mismo, hasta el momento tapada por la esquina. Se trababa de Oscar. Le habían disparado. Un tiro certero en la cabeza. Rápidamente subió al octavo piso donde estaba su casa. La puerta estaba abierta... 

 No lo pensó. Entró en su casa silenciosamente. Las luces estaban encendidas pero se dio cuenta de que allí ya no había nadie. Quien fuera el que mató a Oscar y entró en su casa ya no estaba allí. Eso sí, había montado un caos monumental. Lo había desordenado todo y sin duda, Paul sabía porqué. Rápidamente fue hacia donde había guardado sus anotaciones sobre la molécula Vonnegut. No estaban...

 No sabía que hacer. Nadie sabía de su descubrimiento. Lo primero que se le pasó por la cabeza fue llamar a Mark. Era el único en quien confiaba y que le podría ayudar. Marcó su número con temor y le explicó entrecortadamente todo a su amigo. A la media hora Mark se presentó en el edificio. Dejó su coche aerodeslizable mal aparcado en la acera y se dirigió a casa de Paul. Allí, Paul le acabó de contar la historia... "Te debería poner unas esposas y meterte de cabeza en la cárcel por no avisarnos de lo que tenías entre manos, pero no tenemos tiempo" Ambos acordaron que lo mejor era mantenerlo todo en secreto y sólo confiar en las personas de mayor confianza o el país se sumiría en el caos. "Lo primero que tenemos que hacer es saber quién ha hecho esto...¿No hay grabaciones de seguridad?" preguntó Mark. Paul recordó que Oscar en su moderna garita tenía grabaciones en hologramas de las 24 horas del día. Al instante, bajaron a la garita. Paul se puso a buscar la grabación de esa noche mientras Mark llamaba a tres colegas del FBI para que limpiaran la escena del crimen de Oscar. Lo último que necesitaban era una investigación policial. Avisó a su superior y le puso al corriente de la situación. La alerta era máxima. 

 Mientras, Paul había dado con el momento del asesinato de Oscar. Cuatro hombres armados entraron por la fuerza y dispararon al portero. "Mierda"-dijo Mark que había llegado sin que Paul se diera cuenta-"Sin duda son miembros de la Supremacía del Sol. Llevan tiempo dándonos problemas..." Paul había oído hablar de ellos. La Supremacía de Sol era una banda terrorista norcoreana que trabajaba para los intereses del Gobierno Chino. La Guerra Fría acababa de llegar a casa de Paul Johnson.


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